

Mito e ídolo para los jóvenes de todo el mundo por su ejemplo de lucha y revolución, por su deseo de conseguir una sociedad justa e igualitaria. Por todo ello peleó hasta la muerte. Su ejemplo sigue vivo.
Ernesto Guevara nació el 14 de Junio de 1928 en Rosario, Argentina en el seno de una familia acomodada. Cursó estudios de medicina en 1947, primero con la intención de entender su propia enfermedad, asma y luego interesado en la lepra. Pero sus estudios fueron interrumpidos momentáneamente por su incursión en la política en contra del régimen de Perón y por su deseo de conocer América Latina. En 1949 realizó su primer viaje, en el cual conoció el norte de Argentina, viajando en bicicleta y en él estuvo por primera vez en contacto con los pobres y los pocos sobrevivientes de las tribus Indias. Luego, en 1952, realizó un viaje mucho más largo, acompañado por un amigo. Visitó el sur de Argentina, Chile -donde conoció a Salvador Allende-, Perú -donde trabajó en el hospital de lepra de San Pablo-, Colombia -en la época de La Violencia, y donde fue arrestado pero pronto liberado-, Venezuela y Miami.



Estos viajes le sirvieron para conocer bien de cerca las necesidades de los pueblos abandonados. Y fue ahí que decidió que la revolución era el único medio para acabar con estos problemas. Poco después regresó a su país y terminó la carrera de medicina (1953), especializándose en dermatología.
Tras licenciarse, emprendió un nuevo viaje a Guatemala. Allí apoyó al régimen reformista del presidente Arbenz, y conoció a la peruana Hilda Gadea, su primera esposa, que lo contactó con algunos revolucionarios cubanos que luchaban contra el régimen del dictador Batista. Por esa época su ideología respondía al marxismo-leninismo. Al ser derrocado Arbenz (1954) Ernesto e Hilda se fueron a México, país donde se refugiaban revolucionarios izquierdistas de todo el mundo. Una vez aquí, nació su primera hija, Hilda, y él tuvo que trabajar de alergólogo para mantener a su familia.
El Ché Guevara padeció desde los dos años de asma, lo cual lo limitaría seriamente en el ámbito deportivo, al cual era muy aficionado no obstante, llegando en ocasiones a su casa cargado por sus compañeros. Dentro de las aficiones del Ché Guevara durante su juventud, se encuentran la lectura de textos filosóficos y políticos, la escritura, el ajedrez y el rugby. Desde muy joven el Ché Guevara dio muestras de su caracter revolucionario.
En 1955 Ernesto Ché Guevara conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.
El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana nombrandole Jefe de la Milicia y Director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y finalmente, Ministro de Industria (1961).

¡Hasta la victoria!
La Revolución ha triunfado. El primero en arribar a La Habana es Camilo Cienfuegos, el 3 de enero de 1959. A las cinco y cuarto de la tarde Guevara, casi desapercibido por la población, ingresa a la ciudad sin necesidad de combatir el día 4 de madrugada, acompañado por su fiel asistente y futura esposa Aleida March Torres y por encontes concubina, con quien se mudará a una casa ubicada en el complejo militar de La Cabaña. Atacado por una enfermedad pulmonar el Che descansará en la ciudad costera de Tarará, ubicada a unos kilómetros de La Habana, en compañía de Aleida, hasta su recuperación. La pareja abandonará el lugar en los primeros días de abril y se mudan al barrio de Los Cocos, en la capital cubana, sobre la calle Rafael Cortés 45.119 donde también pernoctarán los integrantes de su escolta personal, entre ellos el inseparable Alberto Castellanos. El 22 de mayo, el Ché Guevara toma conocimiento de la sentencia favorable de divorcio que lo separa definitivamente de Hilda Gadea y el 2 de junio contrae matrimonio con su concubina Aleida March Torres, quien con el tiempo le brindará cuatro hijos.
En 1959 se casó con Aledia March y juntos tuvieron cuatro hijos:
- Aleida Guevara March, nacida el 17 de noviembre de 1960
- Camilo Guevara March, nacido el 20 de mayo de 1962
- Celia Guevara March, nacida el 14 de junio de 1963
- Ernesto Guevara March, nacido el 24 de febrero de 1965
El 19 de marzo de 1964, de su relación con Lidia Rosa López, nace el único hijo extramatrimonial que se conoce del Che, Omar Pérez, lo que pone al descubierto la existencia de una pareja clandestina, paralela a su matrimonio con Aleida March.
Visitaron Egipto, India, Japón, Indonesia, Paquistan y Yugoslavia. De regreso en Cuba, como Ministro de Industrias (Febrero de 1960) firmó un pacto de negocios con la URSS que liberó a la industria azucarera Cubana de la dependencia del mercado de EE.UU.
Después de prestar su servicio en Cuba, el Ché Guevara radicalizó aún más su comportamiento al emprender un viaje con 120 cubanos a la República Democrática del Congo en 1966, donde apoyó el Movimiento Revolucionario. El Ché Guevara se enroló en la guerrilla teniendo que afrontar muchísimos problemas, por lo que el intento de expansión de la revolución en Africa había fracasado. Hubo que plantearse la vuelta a Latinoamérica.
Del 17 al 20 de abril de 1961, Ernesto Ché Guevara ocupa el Comando Militar de Pinar del Río durante el ataque de mercenarios sobre la Playa Girón, en la Bahía de los Cochinos, en el curso de la cual 1500 contra-revolucionarios cubanos intentan invadir la isla en una operación organizada y financiada por la CIA. Los revolucionarios derrotaron a los mercenarios en menos de 72 horas.
Luego de muchas batallas, su última acción revolucionaria fué en Bolivia. El Ché renunció a toda relación con Cuba y luego de entrenar en las sierras cubanas partió hacia Bolivia, con su ejercito internacionalista.
Pero 11 meses más tarde, después de haber sido tomado prisionero y seriamente herido, Ernesto Ché Guevara es ejecutado, el domingo 8 de octubre de 1967 a las 13,10 horas, por soldados bolivianos dirigidos por agentes de la CIA, en la pequeña escuela del pueblo de La Higuera, provincia de Chuquisaca.
Carta de despedida del Ché a sus padres.
Queridos viejos:
Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga al brazo.
Hace de esto casi diez años, les escribí otra carta de despedida. Según recuerdo, me lamentaba de no ser mejor soldado y mejor médico; lo segundo ya no me interesa, soldado no soy tan malo.
Nada ha cambiado en esencia, salvo que soy mucho más consiente, mi marxismo está enraizado y depurado. Creo en la lucha armada como única solución para los pueblos que luchan por liberarse y soy consecuente con mis creencias. Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Puede ser que ésta sea la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades. Si es así, va un último abrazo.
Los he querido mucho, sólo que no he sabido expresar mi cariño, soy extremadamente rígido en mis acciones y creo que a veces no me entendieron. No era fácil entenderme, por otra parte, créanme, solamente, hoy. Ahora, una voluntad que he pulido con delectación de artista, sostendrá una piernas fláccidas y unos pulmones cansados. Lo haré.
Acuérdense de vez en cuando de este pequeño condotieri del siglo XX. Un beso a Celia, a Roberto, Juan Martín y Patotín, a Beatriz, a todos. Un gran abrazo de hijo pródigo y recalcitrante para ustedes.
Ernesto
Carta de despedida del Che a sus hijos
A mis hijos
Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:
Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre Uds.
Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.
Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones.
Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un gran abrazo de
Papá
Carta de despedida para Fidel Castro
Fidel:
Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en casa de María Antonia, de cuando me propusiste venir, de toda la tensión de los preparativos. Un día pasaron preguntando a quién se debía avisar en caso de muerte y la posibilidad real del hecho nos golpeó a todos. Después supimos que era cierto, que en una revolución se triunfa o se muere (si es verdadera). Muchos compañeros quedaron a lo largo del camino hacia la victoria.
Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, de tu pueblo, que ya es mío.
Hago formal renuncia de mis cargos en la dirección del partido, de mi puesto de ministro, de mi grado de comandante, de mi condición de cubano. Nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos.
Haciendo un recuento de mi vida pasada creo haber trabajado con suficiente honradez y dedicación para consolidar el triunfo revolucionario.Mi única falta de alguna gravedad es no haber confiado más en ti desde los primeros momentos de la Sierra Maestra y no haber comprendido con suficiente celeridad tus cualidades de conductor y de revolucionario. He vivido días magníficos y sentí a tu lado el orgullo de pertenecer a nuestro pueblo en los días luminosos y tristes de la crisis del Caribe. Pocas veces brilló más alto un estadista que en esos días, me enorgullezco también de haberte seguido sin vacilaciones, identificado con tu manera de pensar y de ver y apreciar los peligros y los principios. Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos. Yo puedo hacer lo que te está negado por tu responsabilidad al frente de Cuba y llegó la hora de separarnos.
Sépase que lo hago con una mezcla de alegría y dolor; aquí dejo lo más puro de mis esperanzas de constructor y lo más querido entre mis seres queridos… y dejo un pueblo que me admitió como su hijo: eso lacera una parte de mi espíritu. En los nuevos campos de batalla llevaré la fe que me inculcaste, el espíritu revolucionario de mi pueblo, la sensación de cumplir con el más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo dondequiera que esté; esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Digo una vez más que libero a Cuba de cualquier responsabilidad, salvo la que emane de su ejemplo. Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti. Que te doy las gracias por tus enseñanzas y tu ejemplo y que trataré de ser fiel hasta la últimas consecuencias de mis actos. Que he estado identificado siempre con la política exterior de nuestra revolución y lo sigo estando. Que en dondequiera que me pare sentiré la responsabilidad de ser revolucionario cubano y como tal actuaré. Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.
Tendría muchas cosas que decirte a ti y a nuestro pueblo pero siento que son innecesarias, las palabras no pueden expresar lo que yo quisiera, y no vale la pena emborronar cuartillas. Hasta la victoria siempre. ¡Patria o Muerte!
Te abraza con todo fervor revolucionario
Che
El 18 de octubre de 1967, en la Plaza de la Revolución, Fidel Castro informa al medio millón de cubanos presentes de la muerte del Comandante Ernesto Ché Guevara:
« Has desaparecido físicamente, pero tu figura y tus ideales siguen y seguirán siendo vigentes en nosotros, porque a esos no te los pueden matar con balas ».
FOTOS DE LA EJECUCION DEL CHÉ

El Ché es transportado en helicóptero (por la parte exterior)


“HASTA LA VICTORIA SIEMPRE”

































